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Mamen Etxaniz en el Great Himalaya Trail

posteado en Aventureros Columbus por

Hace poco tiempo que Mamen Etxaniz ha vuelto de su último gran viaje y hay que decir que “grande” es la única palabra que se nos ocurre para describirlo. No en vano ha estado caminando durante más de dos meses por la mayor cordillera de la tierra, siguiendo el Great Himalaya Trail. Una aventura que, en cualquier caso, es mejor concer leyendo sus propias palabras.

 

Cuéntanos un poco qué recorrido has hecho en este viaje.

 

La Great Himalaya Trail es un gran recorrido que atraviesa todo Nepal, tanto por su parte más alta, llamada High Route, como por su parte intermedia, la Low Route, a la que también se llama “Ruta Cultural”. Por mi parte ha sido un Trail mixto, básicamente Low route, pero con tramos de High route que implicaban varios pasos de 5.000 m.

En total han sido 70 días de montaña con 62 días reales de marcha. La zona por la que he caminado abarca los macizos de Kanchengjunga y Makalu, Solo Khumbu, Rowaling, Helambu/Langtang, Ganesh Himal, el Manaslu, el Annapurna, el Dhaulagiri, Dhorpatan, Jumla y Fart West.

En total han sido 1.100 km de Este a Oeste, con un desnivel acumulado de 65.000 metros positivos y 63.000 metros negativos.

 

Templo Bhoudha desde el avion.

 

Son muchos días de trekking y un recorrido enorme. Creo que encontraste mucha variedad de etnias, culturas, paisajes….

    

Efectivamente. Se trata de la cadena montañosa más alta del mundo (alberga ocho de las catorce montañas más altas del planeta) y la diversidad de paisajes que nos encontramos en un rango de altitudes tan amplio es infinita. Puedes ver tierras de cultivo de arroz a alturas increíbles de tres mil metros, bosques inmensos de rododendros, pinos y abedules a 4.500 metros, ríos como el Arun, en la zona del Makalu, que baja cargado desde sus glaciares con una fuerza que impresiona y que como tantos otros ríos tienes que cruzar por puentes colgantes…

Si comienzas la ruta al este, como hice yo, empiezas en la zona del Kanchenjunga (“Cinco tesoros de la nieve”, por sus cinco picos). Es la tercera montaña más alta del mundo. Después pasas al macizo del Makalu (“Montaña negra”), una zona habitada por las etnias Limbu y Rai, en las que llama mucho la atención la infinidad de pendientes y aretes que se cuelgan sus mujeres en la nariz.

Al sur están las tierras bajas del Terai, donde los campos de arroz dominan el paisaje; pero según vas ascendiendo, estos dan paso a las plantaciones de té. Esta es la zona productora de Te más importante del Nepal justo en la frontera con el Sikkim indio.

 

Arrozales e Himalaya

Makalu amaneciendo desde Chaimpur.

 

Continuamos caminando hacia el oeste y nos encontramos con la zona del Everest (“Sagamatha” para los nepalíes). Esta es la zona del Solo Khumbu. Aquí es donde se asientan los Sherpas, que llegaron hace siglos desde el lado Chino y a los que siempre relacionamos con el oficio de porteador.

En esta zona hay infinidad de pistas de tierra que revelan que el desarrollo comienza a subir hacia las zonas más altas, hasta los 3.000 m. Aunque no lo tiene fácil para llegar, porque hay infinidad de corrimientos de tierras en las laderas, que por cierto, impresionan bastante. Otra cosa que llama la atención de esta zona son la enorme cantidad de banderas de oración, que nos recuerdan que estamos en tierras de profundo arraigo budista. El olor a incienso es permanente por todas estas zonas.

Continuamos por Rowaling, lleno de templos budistas a 2.800m, con sus pequeños Lamas correteando por sus patios. En Helambu/Lantang, empezamos a apreciar los estragos del último terremoto: casas resquebrajadas, Templos y Chortens (estupas) desparramados por el suelo…

El primer paso de altura lo encontramos en el Laurubina Pass, de 4.620 metros. Nada más franquearlo nos aparecen a la vista las montañas nevadas por donde tendremos que caminar más tarde. Pero antes, el valle de Trisuli Gandaki, en el Ganesh Himal, nos permite poner a tono el cuerpo con impresionantes desniveles que nos van a exigir un esfuerzo terrible.

 

budhi gandaki

Los Annapurnas desde Gyaru.

 

Desde ahí entramos en el valle sagrado y protejido del Manaslu (“Montaña de los Espiritus”). Desde 1991 Existe la posibilidad de efectuar una ruta circular alrededor de esta montaña, la octava más alta del mundo. Parte de este recorrido forma parte de la antigua ruta de la sal que bajaba desde el Tíbet siguiendo el río Budhi Gandaki. También encontramos aquí, al norte del Manaslu, el famoso paso de Larkya La, de 5.106 m. Su belleza sobrecoge. Es hora de echar mano de todo el trabajo de aclimatación que hemos hecho hasta ahora, si queremos superarlo sin dificultad. Para mí fue sobrecogedor seguir la senda a la luz de la luna llena y ver amanecer durante el camino. Si tuviera que recomendar un trekking, sería este; sus paisajes, sus pueblos aislados a gran altura, sus templos budistas… esta zona es simplemente genial.

Descendemos por el otro lado del Larkya La Pass, cruzándonos con grandes grupos de trekkers a las puertas de los Annapurnas, por todos conocidos. Esta zona, al contrario de lo que hemos encontrado hasta ahora, está muy preparada para el turismo y nos recuerda las comodidades de nuestra casas, algo que me hace ser consciente del cansancio acumulado.

Después de los Annapurnas llega el Dhaulagiri, una zona donde habita la etnia Magar, famosa por sus cuchillos Kukuri, tan conocidos en Nepal. También son muy bonitas sus casas de adobe pintadas de colores. En esta zona es más patente la mezcla de religiones; aquí se mezclan budismo e hinduismo.

Volvemos a aislarnos de las zonas desarrolladas. Los valles vuelven a ser cada día más aislados y se hace difícil encontrar comida y habitaciones en las que pasar la noche. El área protegida de caza del Dhorpatan nos revela la cara más dura del Nepal, el aislamiento hará que nuestras llegadas a los pueblos sean un acontecimiento: Apenas te devuelven el “Namaste”, los niños corren detrás de nosotros, los hombres se me acercan de tal manera que resulta realmente molesto… Mi guía se pone nervioso, cuesta lidiar con estas situaciones. Las mujeres solas somos foco de atención por todo Nepal pero más aquí.

La aridez de esta zona y la llegada del invierno nos dice que cruzar al Dolpo será imposible, tendremos que echar mano del mapa y atravesar esta zona baja del Dolpo. La verdad que es una autentica aventura, en Nepal las distancias y el tiempo no se miden, y calcularlo con la gente local es más que difícil. Mentalmente me digo será una semana y sigo adelante. Los días van haciendo mella, el progreso hacia el oeste es cada día más duro, pero la idea de estar más cerca del final me impulsa a continuar.

Los valles de Jumla, más amplios y abiertos nos empiezan a permitir ver más allá. El Himalaya se vuelve más bajo, que bien. La sensación relaja la mente… Ya casi estamos.

 

¿Qué te atrajo de este recorrido? ¿Qué es lo que más te motivaba antes de salir?

 

Indudablemente, el Himalaya atrae solo con su nombre. Esas montañas tan grandiosas, tan blancas, tan numerosas, tan altas, de seis, siete y ochomil metros… De la mayoría de ellas ni conocemos el nombre, pero son bellísimas, con esos glaciares interminables, esos hielos colgando, que sobrecogen. Y los ríos, que parece que te devoran según los cruzas…

 

puente colgante

Circuito Manaslu, llegando a Samagon.

 

Para mí el Great Himalaya Trail es vivir la esencia del montañismo o, si quieres, el mejor lugar del mundo para hacer trekking.

La disposición de sus pueblos por sus diferentes alturas hace que el avance sea perfecto y asequible. Anteriormente ya había efectuado otras travesías, pero el hecho de poder recorrer todo el Himalaya Nepalí andando, disponiendo de tanto tiempo, pues motiva a cualquiera, creo yo.

Mi anterior visita a Nepal hace 10 años me enseñó todas sus posibilidades, fueron 40 días de trekking por los campo base del Everest y el Annapurna. Ahí surgió la idea de cruzarlo.

 

¿Cómo preparaste el viaje? ¿Contabas con algún contacto sobre el terreno?

 

Mirando y mirando por internet localicé dos guías, tanto para la High Route (de Robin Boustead) como para la Low Route (de Linda Bezemer, formato digital).

En cuanto al material, gracias a Columbus pude completar una mochila bien equipada, tanto para mi como para el guía.

Una vez que tuve toda la información empecé a trazarme mi propio calendario, organizándome el primer mes. Luego contacté con una agencia en Nepal para disponer de los servicios de un guía local, su ayuda es impagable en esos lugares.

Tengo que decir normalmente la gente efectúa los trekking en primavera, que allí es post monzon, entre abril y mayo. Pero por mi parte prefería tirar más hacia el invierno sabiendo que los días son más claros, y fue una suerte increíble, pues de 70 días ¡no nos llovio ni uno!

 

mamen y su guia

Manaslu desde Samagon.

 

¿Cómo te organizas en el día a día? ¿Cuántos kilómetros caminabas, o qué desnivel cubrías en un día cualquiera?

 

Siguiendo el diario de la guía nos organizábamos los kilómetros y los avituallamientos a diario. La mochila iba llena de Mapas y las consultas a los locales eran constantes. Mis dudas iniciales se disiparon cuando comprobé que podía realizar todos los días los recorridos que señalaban.

A las 7 de la mañana ya estábamos ya en marcha. A veces hacíamos 15 kilómetros, otros 20 y otros 25. Eran nuestras distancias diarias. Como media podríamos decir que son 1000 m. de desnivel positivos acumulado, pero los desniveles negativos, de bajada, hicieron mella en nuestras rodillas. Hay días que sales a tres mil metros y desciendes hasta casi 1000. Las sendas nepalíes son duras, sus escalones de piedra son interminables, sus laderas empinadas…

 

¿Cargas con mucho peso durante las etapas?

 

Con la experiencia de los años aprendes a ir lo más ligera posible. La gente se extrañaba con lo poco que llevábamos. Siempre intento llevar lo justo, aun sabiendo que voy con un guia y que él va a cargar con parte de mi peso. El avance para ambos tenía que ser rápido y ágil. Podria decir que entre los dos llevamos 24 kilos, no más.

Inicialmente partes con provisiones de comida, los caprichos son importantes para la mente, los pequeños placeres ayudan a uno a sentirse a gusto. Pero el paso de los días hace que valores más la ligereza y la velocidad.

 

mamen y su mochila

Al fondo Lauberina pass, allí vamos.

 

¿Qué es lo que más te ha gustado de toda la experiencia?

 

La cercania con la gente. Anteriormente hice el trekking sin porteador ni guía, y claro, esta vez fue muy distinto. En las zonas más concurridas de Trekking la gente dispone de comedores, compartes la comida con más turistas. Pero en el resto, quitando las tres zonas turísticas, comes y vives con gente local en sus cocinas. Es increíble.

 

¿Y lo que menos?

 

Quizas me ha sorprendido por primera vez sentirme tan observada, tan invadida. Es debido al aislamiento propio del lugar, y en algunas zonas es increíble.

 

¿Un momento absolutamente mágico que hayas vivido?

 

La luna llena subiendo el paso del Larkya La, solos el guía y yo, mientras el resto de trekkers aún dormían.

 

¿Te has encontrado con alguna dificultad con la que no contabas?

 

La poca comida en las zonas del este. Es impensable, tienen lo justo para ellos. Vas con dinero y no lo puedes gastar.

 

¿Has conocido gente interesante en este viaje? Gente que viaje como tú o que estuviera llevando a cabo un viaje curioso…

 

En las tres zonas típicas de trekking, antes o después, siempre te cruzas con gente especial. Había una guía inglesa que iba sola y con la que coincidí tres días en los Annapurnas. Hice buenas migas con ella. También un grupo de tres chicos alemanes que alucinaban con nuestra rapidez de marcha; ellos necesitaban más días de aclimatación. Conocí también a unos chilenos que visitaban la zona por primera vez y estaban muy impresionados por semejantes montañas. Hubo también un matrimonio madrileño mayor, que estuvieron encantados de nuestra aventura… En general todo el mundo alucinaba con nuestra marcha, se les hacía increíble.

 

manaslu

Manaslu desde Shyala.

 

¿Cuál es el paisaje más sobrecogedor que has visto?

 

La cadena desde el Manaslu, siguiendo los Annapurnas. En el pueblo de Gyaru en el trekking del Annapurna, estábamos a 3.800 m. Es un pueblo colgado de la montaña, medio abandonado, pero con un lodge increíble. Allí puedes dormir por 200 rupias, que son 1,5 euros. Y comes caliente, con una habitación mirando hacia los Annapurnas. Había música local animada y un huésped Norteamericano solitario que quería practicar español… Y el anochecer fue increible.

 

¿Cuáles son tus futuros proyectos?

 

Pues de momento asimilar todo lo hecho y adaptarme otra vez a nuestro mundo es de por si un gran proyecto. El invierno esta aquí y seguiremos disfrutando de la nieve. Aunque quizás haga una escapada al Circulo Polar Artico para conocer sus Auroras Boreales. Eso si tenemos suerte… ¡Ya os contaré!

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30 Ene, 20

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